Cuántas veces nos repitieron nuestros padres que para ir a la piscina debíamos llevar las chanclas o que no deberíamos ducharnos descalzos, si, estoy segura de que fueron muchísimas veces. Si ellos lo decían era por algo, hoy te voy a contar como un hombre tuvo que asumir las consecuencias de entrar a la ducha de un gimnasio descalzo.

Cuando sepas cómo quedaron sus pies después de esto, de seguro querrás tener unas chanclas de repuesto en tu bolso. Todos sabemos que en los baños públicos existe una gran concentración de bacterias esperando el primer descuido para quedarse en tu cuerpo. Mira lo que le pasó a este hombre en un baño público.

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Seguramente alguna vez te has apuntado al gimnasio o has ido a una piscina pública. Y seguramente más de una vez, se te han olvidado las chanclas en casa y has decidido bañarte descalzo. Sabes que está mal, te lo han repetido tus padres miles de veces, pero lo haces de igual modo, con tal ¿qué es lo peor que puede pasar?

Pero, realmente estos baños públicos son lugares potencialmente peligrosos tratándose de infecciones por hongos. Esto, debido a que son zonas húmedas y calientes, promoviendo de este modo la aparición de bacterias, y en consecuencia, incrementando el peligro de contraer infecciones. Por eso siempre y en toda circunstancia se aconseja usar las chanclas cuando vayas a estos lugares, de esta manera evitas el contagio. Pero no siempre tomamos esta medida en serio, y las consecuencias son peores de lo que pensamos.

Un hombre de Texas, (EE.UU.) vivió en carne propia las consecuencias de eso, y contó a los medios de forma anónima su terrible experiencia. Una tarde, asistió a su gimnasio a entrenar para un maratón. Cuando fue a ducharse, se dio cuenta que olvido las chanclas en casa. Para evitar ir al trabajo sudado, decidió hacer una salvedad y ducharse descalzo. Y ahí fue cuando cometió el error y que tuvo que pagar con creces.

Al principio le apareció un pequeño punto en el pie izquierdo que era un poco más duro que el resto y le picaba. El médico le diagnosticó una verruga plantar (un tumor benigno ocasionado por el virus del papiloma humano, VPH). Sin darle mucha relevancia, decidió tratarlo con remedios caseros, pero pasaban los meses y no mejoraba. Preocupado, asistió nuevamente al médico, donde empezó un tratamiento concreto. Y al final, este fue el resultado:

Este es el estado de su pie 6 meses después de que le saliera la primera verruga. Lo que comenzó con una verruga se transformaron de repente en 5. Su pie se hinchó y el dolor era tan intenso que prácticamente no podía ni caminar. Meses después, el hombre tuvo que someterse a una cirugía donde le realizaron injertos de piel a base de escamas de pescado para cerrarle las heridas. Ya está curado, pero necesito dos meses para caminar con normalidad.

Lo que le pasó a este hombre puede pasarle a cualquiera. Siempre solemos tomarnos todo a la ligera, pero las bacterias están ahí aunque no las veamos. De ahí que es esencial no ignorar ciertos hábitos de higiene, en especial en zonas húmedas, puesto que estas son propensas a la proliferación de bacterias y hongos. La próxima vez que vayas al gimnasio o a la piscina, recuerda siempre y en toda circunstancia llevar las chanclas contigo.

Aparte de no olvidar las chanclas, hay una serie de hábitos que puedes realizar para reducir las infecciones:

– Dúchate siempre con las chanclas puestas.

– No compartas tus chanclas con otras personas.

– Tras la ducha, sécate muy bien los pies.

– Usa zapatos bien ventilados, o alterna tus zapatos para no usar siempre los mismos.

– Cámbiate los calcetines al menos una vez al día.

– Si deseas ir un paso más allí, puedes usar talco para pies.

Ahora que sabes todas las precauciones que debes tomar en las zonas públicas. No cometas exactamente el mismo error que este hombre, ¡cuidar tus pies y tu cuerpo está en tus manos!

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