Aunque la excitación sexual no tiene un edad determinada para desaparecer, se dice que la edad avanzada es cuando la líbido disminuye y nos volvemos sexualmente inactivos; pero específicamente cerca de los 60 años, las mujeres dejan de tener sexo, publicó Salud180

Según un estudio de la Universidad de Chicago, las mujeres después de los 60 años han demostrado menos interés por la cuestión sexual, lo que no significa que desaparezca, pues hay casos en que que a los 70-80 años, todavía tienen actividad.

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Según el estudio, la primera ola de los “baby boomers”, esa generación que nació entre 1946 y 1964, son ahora las mujeres que están entrando a sus 60 años, un sector de adultos mayores de rápido crecimiento en la actualidad y quienes participaron en la encuesta de actividad sexual.

¿Qué pasa con el sexo a los 60?

A esta edad, la falta de información sobre la actividad sexual marca un papel importante, además del desconocimiento de cómo tratar con ciertas enfermedades y todos las tabúes alrededor de ellas.

El sexo en la tercera edad es posible, a pesar de las condiciones médicas y tratamientos, pero solo el 22% de las mujeres admitió discutir su vida sexual con algún médico para tener alternativas saludables.

Parejas sexuales

En la encuesta el 78% de los hombres a esa edad admitieron tener cónyuge o alguna relación íntima, mientras que solo el 40% de las mujeres tienen pareja a esta edad; lo cual confirma el hecho de que a los 60, las mujeres dejan de tener sexo por decisión propia.

¿Qué podemos hacer?

La psicóloga y sexóloga Raquel García Romeral nos dice lo siguiente: Nuestro cuerpo cambia, es verdad, pero eso no quiere decir que haya una edad en la que debamos renunciar al sexo. “Nuestras figuras van perdiendo tonicidad, fuerza, energía y aparecen signos que nos indican que envejecemos. Por lo tanto, podemos apreciar que las estimulaciones requieren de más tiempo, las excitaciones suelen ser más lentas y luego las erecciones, lubricaciones y orgasmos disminuyen en intensidad. Paulatinamente, observaremos que los tiempos se enlentecen y las respuestas se suavizan”, comenta Romeral. Estos cambios, sin embargo, contrastan con que “la experiencia y la claridad de ideas aportan otra perspectiva que permiten conocerse mejor, conocer al otro y disfrutar con más tiempo de las sensaciones y los encuentros”. Así, “cultivar la parcela erótica a lo largo de los años, ya sea a través de fantasías, relatos o películas, permite no despegarse de lo que a uno le resulta excitante, interesante o sugerente”. Quizás sea un buen momento para dejar de obsesionarse con la penetración y descubrir que se puede gozar del placer de múltiples formas, a veces con una simple caricia. Otro consejo para poder reencontrarnos con nuestro cuerpo que apunta la sexóloga es cuidarse, arreglarse y mimarse, “que ayuda a sentirse más a gusto con uno mismo y, cuando eso ocurre, también facilita la disposición a tener intimidad con otras personas”.

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